Una historia de colibríes, gatos y cisnes
6/8/20261 hr 15 min
La doctrina externa no altera lo interno; nuevos hábitos no hacen nueva al alma. No se puede hacer de un gato un camarero. Si queremos cambiar de verdad, debemos nacer de nuevo, fortalecidos en el extraordinario amor de ‘cisne negro’ de Jesús. Dejemos de comportarnos, ante los abatares de la vida, como torpes colibríes que revolotean y chocan contra el cristal de una ventana buscando escapar, ignorando que Dios solo quiere guiarnos hacia la salida. ¡Un mensaje para atesorar!
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First 90 secondsDante Gebel· Host0:00
[melodía suave] Yo te conté, eh, que en reiteradas ocasiones, eeeh, lo he contado muchas veces, yo me crié en un mundo de cajas, eeeh, nosotros y ellos, adentro y afuera, ungido y no ungido, creyente e incrédulo, salvado y no salvado, bautizado con el Espíritu Santo y bau-- sin el bautismo del Espíritu Santo, carne argentina y pupusas, ¿no? [risas] Yo me he criado siempre, eh, en las antípodas de algo. Siempre como cristiano éramos antagónicos a otra idea. Nos hacía sentir bien eso, ¿no? Cajas, jaulas, etiquetas, rótulos, prejuzgamiento. Yo celebré mucho el mensaje de Marcos Witt el domingo pasado. No sabía lo que iba a predicar, pero cuando lo oía decía: "Sí, realmente los que fuimos criados en esas cajas siempre creíamos que nuestra doctrina era mejor que las demás". Siempre era un tema de comparación. Aquellos bautistas no renovados, esos católicos que se van al infierno, aquellos de la falsa doctrina, esos hermanos liberales. Y creamos cientos de formas de categorizar a los demás a la distancia para darlos por perdidos o, en su defecto, para condenarlos, ¿no? En el peor de los casos. Eh, en