10 Jun - Promesa 161 | Empápate de bondad: la vida que Dios prometió al que le teme
6/10/202657 min
¿Y si la verdadera bendición no fuera tener más, sino disfrutar lo que Dios ya te dio?
Salmos 128:1-4 nos recuerda que cuando Dios ocupa el primer lugar, Su bendición alcanza cada área de nuestra vida: nuestro trabajo, nuestro hogar, nuestra familia y nuestro futuro.
Muchos trabajan duro, pero pocos viven en paz.
Muchos producen, pero pocos disfrutan.
Muchos construyen casas, pero Dios quiere construir hogares.
La promesa de hoy no habla de una vida perfecta. Habla de una vida donde Dios está presente.
“Disfruta de la bendición, empápate de bondad.” (El Mensaje)
Quizá hoy necesitas escuchar esto:
No trabajes para llenar un espacio que solo Dios puede ocupar.
No persigas una bendición que ya comenzó a crecer en tu vida.
Detente. Respira. Mira alrededor. Dios ha sido más bueno de lo que a veces reconocemos.
Cuando caminamos en Sus caminos, la bendición no termina en nosotros; se convierte en legado para quienes vienen detrás.
📖 Lecturas del día:
- 1 Reyes 7:1–51
- Hechos 7:30–60
- Salmo 128:1–6
- Proverbios 16:31–33
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First 90 secondsSpeaker 20:00
[melodía suave] Tres seis cinco promesas. Tres seis cinco razones para creer que Dios nunca falla.
Speaker 10:11
[canta lento] Las hojas caen, bailan sin control. Mi suspiro rompe el silencio buscando un rayo de sol.
Speaker 20:21
Descubriendo al Dios que cumple lo que dice. Con Wendy Necio Sup.
Wendy Neciosup· Host0:29
[melodía suave] 10 de junio, promesa ciento sesenta y uno: empápate de bondad, la vida que Dios prometió al que teme. El Salmo ciento veintiocho, en la Nueva Traducción Viviente, dice: Feliz es el que teme al Señor, todo el que sigue sus caminos. Gozarás del fruto de tu trabajo. ¡Qué feliz y próspero serás! Tu esposa será como una vid fructífera, floreciente en el hogar. Tus hijos serán como vigorosos retoños de olivo alrededor de tu mesa. Esa es la bendición del Señor para los que le temen. Que el Señor te bendiga continuamente desde Sion, que veas prosperar a Jerusalén durante